Conoce la COCAÍNA

La cocaína es una droga estimulante con un poder extremadamente adictivo que afecta directamente al funcionamiento del cerebro. El consumo de la cocaína se popularizó en los años 80 y 90 aunque su utilización se remonta a mucho tiempo atrás. Pero es en nuestros días cuando su consumo está llegando a cifras muy alarmantes debido a sus nefastos efectos sobre el organismo. 

 

 

En la actualidad predominan dos formas químicas de uso de la cocaína : la sal de clorhidrato (que es soluble en agua) y los cristales de cocaína o base, conocida en inglés como “freebase” (que no son solubles en agua).

La sal de clorhidrato, o la forma en polvo de la cocaína, se consume de forma inyectada o inhalada (“snorting”). Los cristales de cocaína o freebase han sido procesados con amoniaco o bicarbonato sódico y agua y luego calentados para eliminar el clorhidrato y producir una sustancia que se puede fumar.

El término “crack”, el nombre de la calle para los cristales o base de cocaína, se refiere al sonido crujiente que se oye al fumar esta mezcla. La forma en polvo de la cocaína se puede inhalar por la nariz (“snort”) donde se absorbe a través del tejido nasal, o se puede disolver en agua para inyectarse en la corriente sanguínea.“Crack” es la forma de cocaína que ha sido procesada para hacer una roca de cristal (también llamada “freebase co­caine” en inglés). Habitualmente el consumo en esta forma es fumada. Al calentarse el cristal genera vapores que son absorbidos por la corriente san­guí­nea a través de los pulmones.

 

La intensidad y la duración de los efectos agradables de la cocaína dependen de la forma de administración de la droga. Cuando se inyecta o se fuma la cocaína, la droga se libera rápidamente en la co­rriente sanguínea y en el cerebro, produciendo una euforia más rápida y más fuerte, pero de más corta duración, que cuando se inhala. La euforia que se ob­tiene inhalando la cocaína puede durar de 15 a 30 minutos, mientras que la que se obtiene de fumarla puede durar de 5 a 10 minutos.Con el fin de mantener la euforia, los usuarios de cocaína por lo general la consumen siguiendo un patrón de uso repetido de la droga en un periodo de tiempo relativamente corto aumentando progresivamente la dosis (binging”). Esta práctica los puede llevar a la adicción, una enferme­dad crónica y recurrente causada por los cambios en el cerebro y que se caracte­riza por la búsqueda incontrolable de la droga sin importar las consecuencias.

 

Es importante destacar que lo que se consume, la coca que se encuentra en la calle,  no es cocaína pura y en muchas ocasiones los altos porcentajes de adulteración crean compuestos extremadamente tóxicos. De hecho, los primeros que adulteran la sustancia son los propios productores que en los últimos años han ido añadiendo sustancias para aumentar su poder de adicción. Se ha podido comprobar como la tendencia es mezclar la cocaína con un pequeño porcentaje de heroína. Con esta mezcla se consigue, sin que el consumidor lo sepa, que el poder adictivo aumente considerablemente y el cuerpo empiece a crear una adicción a esta otra sustancia. Por otro lado, la unión de cocaína y heroína hace que los efectos de la primera desciendan muy rápidamente con lo que se genera una mayor necesidad de aumentar el consumo en espacios de tiempo relativamente breves.

 

 

¿Y cómo afecta al cerebro la cocaína?

El uso de la cocaína tiene una variedad de efectos en el organismo: Contrae los vasos sanguíneos, dilata las pupilas e incrementa la temperatura corporal, el ritmo cardiaco y la presión arterial. También puede causar dolor de cabeza y complicaciones gastrointestinales tales como dolor abdominal y náuseas. Muchos usuarios habituales  sufren de desnutrición debido a que la cocaína tiene la tendencia a disminuir el apetito.

 

La cocaína es un estimulante poderoso del sistema nervioso central. Incrementa la concentración del neurotransmisor dopamina en los circuitos del cerebro que regulan el placer y el movimiento. Normalmente, la dopamina es liberada en estos circuitos por las neuronas en respuesta a una gratificación potencial (por ejemplo, el olor agradable de una comida, cuando hacemos deporte o practicamos sexo) y luego es reciclada de nuevo a la célula que la liberó, apagando así las señales entre las neuronas. La cocaína actúa evitando que se recicle la dopamina, haciendo que cantidades excesivas del neurotransmisor se acumulen en la sinapsis, que es el punto de comunicación entre las neuronas. Esto amplifica la señal de la dopamina y en última instancia interrumpe la comunicación normal del cerebro. Es este flujo de dopamina que causa la euforia característica de la cocaína. Cuando se consume de forma repetida, la cocaína puede inducir cambios a largo plazo en el sistema de gratificación del cerebro así como en otros sistemas del cerebro, lo que provoca la adicción.

 

El consumo repetido a menudo también crea tolerancia a la cocaína. Muchos usuarios de cocaína informan que tratan en vano de conseguir que la droga les produzca el mismo placer que sintieron la primera vez que la usaron. Algunos usuarios aumentan la dosis para tratar de intensificar y prolongar los efectos eufóricos, pero esto también puede incrementar el riesgo de efectos psicológicos o fisiológicos perjudiciales.Entre los efectos más graves, las personas que consumen cocaína pueden sufrir ataques cardiacos o cerebrales, que pueden resultar en la muerte súbita.

 

Las muertes relacionadas con la cocaína a menudo son el resultado de que el corazón deja de latir (paro cardiaco) seguido de un paro respiratorio. Algunos efectos de la cocaína dependen del método de consumirla. Por ejemplo, la inhalación regular de la cocaína puede llevar a la pérdida del sentido del olfato, hemorragias nasales, problemas para tragar, ronquera y secreción nasal crónica. La ingestión bucal de la cocaína puede causar gangrena intestinal grave debido a la reducción del flujo sanguíneo. La inyección de la cocaína puede provocar reacciones alérgicas graves y un mayor riesgo de contraer el VIH, la hepatitis C y otras enfermedades de transmisión sanguínea.Los episodios de uso repetido de la droga al estilo “binging” pueden llevar a un estado de irritabilidad, desasosiego y ansiedad. Los consumidores de cocaína pueden además experimentar sensaciones fuertes de paranoia, un periodo temporal de psicosis paranoica total, durante el cual el usuario pierde el sentido de la realidad y padece de alucinaciones auditivas.

 

 

La cocaína es más peligrosa cuando se combina con otras drogas o con el alcohol (policonsumo de drogas). Por ejemplo, la combinación de cocaína y heroína (conocido como un “speedball”), lleva un riesgo particularmente alto de sobre-dosis fatal.

 

¿Es posible salir de la adicción a la coca?

SI… La cocaína causa efectos irreversibles en el cerebro pero su consumo puede controlarse y evitarse cuando se recurre a ayuda profesional. Los psicólogos especialistas llevamos muchos años aplicando terapias, científicamente avaladas y que han demostrado su éxito. Para ello es importante la voluntad del sujeto para dar ese primer paso. En muchos casos es esencial la colaboración de familiares y parejas para ayudar al adicto a que dé ese primer paso. En cuanto a la duración del tratamiento esta es muy variable ya que depende el nivel de adicción y otros aspectos importantes difíciles de resumir. En todo caso se trata de tratamientos de media y/o larga duración.

 

Para más información o solicitar consulta

 

                                                                                    correo@psicología-oliva.es 

 

 

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